Perdóname, pero...

No soy yo, créeme, te lo juro. Y yo nunca juro, eso lo sabes bien.
Es el otro. Ese que tiene mi cara y huele mejor que mi.
Ese que llega una vez cada seis meses y pisotea mis castillos de arena.
Solo que esta vez se quedó más tiempo y ahora lucho contra él.
Pero créeme, es el otro, no soy yo.

Es ese que me convence que es el dueño de mi vida, mi personaje principal, mi mejor caracterización.
Es ese que le aulla a la luna y hace que la melancolía se sienta hasta bien.
El que puede subsistir con una vida en base a carroña y el muy gracioso me invita a cenar noche por medio.
El del pelaje brillante y aliento a soledad que llama la atención de las chicas en las fiestas.
Como lo hizo contigo para luego irse de vacaciones por un hermosa temporada.

Pero, nena, de verdad, no soy yo, es él.
Solo que esta vez el tipo tomó un viaje solo de ida y se quedo a hacerme compañia
Pero no me mires tan mal, no temas. Recuerda que esto no es nuevo.
Recuerda que esto pasa porque una vez más no quisiste quedarte aquí.
Recuerda que tú pateaste la jaula, le soltaste las patas y lo llamaste a jugar.
Y que no supieras esta vez no es una excusa.

Pero no temas, okey?
Tomara mi lugar solo durante un tiempo, no demasiado largo.
Tán solo el suficiente para lamerme las heridas. Para sentirme algo egoísta otra vez.
Para mirarte sobre el hombro tal como lo merecemos.
Hasta que tu cuerpo sea espejo de las cicatrizes en el mio.

No temas, es sólo un tema de compañia.
Recuerda que no soy yo.
Yo ya no estoy aquí.

Crepúsculo

Hora de soledad y de melancolía,
en que casi es de noche y casi no es de día.
Hora para que vuelva todo lo que se fue
hora para estar triste, sin preguntar por qué.

Todo empieza a morir cuando nace el olvido.
Y es tan dulce buscar lo que no se ha perdido...
¡Y es tan agria esta angustia terriblemente cierta
de un gran amor dormido que de pronto despierta!

Viendo pasar las nubes se comprende mejor
que así como ellas cambian, va cambiando el amor,
y aunque decimos: ¡Todo se olvida, todo pasa...!
en las cenizas, a veces nos sorprende una brasa.

Porque es triste creer que se secó una fuente,
y que otro bebe el agua que brota nuevamente:
o una estrella apagada que vuelve a ser estrella,
y ver que hay otros ojos que están fijos en ella.

Decimos: ¡Todo pasa, porque todo se olvida...!
y el recuerdo entristece lo mejor de la vida.
Apenas ha durado para amarte y perderte
este amor que debía durar hasta la muerte.

Fugaz como el contorno de una nube remota,
tu amor nace en la espiga muriendo en la gaviota.
Tu amor, cuando era mío, no me pertenecía.
Hoy, aunque vas con otro, quizás eres mas mía.

Tu amor es como el viento que cruza de repente:
Ni se ve, ni se toca, pero existe y se siente.
Tu amor es como un árbol que renunció a su altura,
pero cuyas raíces abarcan la llanura.

Tu amor me negó siempre lo poco que pedí,
y hoy me da esta alegría de estar triste por ti.
Y, aunque creí olvidarte, pienso en ti todavía,
cuando, aun sin ser de noche, deja de ser de día.

[J.A. Buesa]