Zero

No era la primera vez que Zero se despertaba con el cuerpo golpeado y maltratado, pero esta vez fue diferente.
Por primera vez, Zero se sintió inconsciente de su bajo numero, en la compañía de su nueva amiga, se sentía tan importante como un tres, o incluso, un cuatro.
Pero la mas maravillosa sensación era el sentido de pertenencia.

Toda una vida de soledad se desvaneció en el pasado...


Sin título 16.06.11

Y en este mismo instante se silencian las bandas juveniles,
se acaba el olor a lacrimógena.
Me acerco, siento tu piel en mi cara,
toco con mi mano tu cintura.
Y ruego por que este momento dure para siempre.

Invierno

Fue extrañamente simple el cómo te encontré.
Limpio, casi elegante podría decir, después de tanto tiempo esperando.
Apareciste una noche y ya todo parecía adecuado.
Quién eres, y que haces aquí, porque te has cruzado en mi camino, que música escuchas, que necesito hacer para estar en tu vida hasta que se acabe la mía.
Una semana y era real. Un mes y ya era eterno.

Ahora.
Quisiera que apareciera alguien que llenara tu lugar.
Que cupiera en la cicatriz que hizo tu sombra al marchar hacia la costa.
No recuerdo otras noches adecuadas. Otros fantasmas esperando el momento justo para colgarse de mi memoria.
No encuentro sonrisas brillantes bajo la luz ultravioleta. No encuentro otros ojos de colores aún sin nombrar.

Quizás gasté todos mis créditos en ese entonces.
Ante una mano ganadora me jugué el todo o nada, pero mi cara de póker no fué tan buena.
Me faltan fichas. Proyectos. Herramientas. Recuerdos. Ganas.
Una línea tras la cual hincarme y empezar de nuevo.

Quisiera que apareciera alguien que llenara tu lugar.
Es frío el lado exterior de nuestra puerta, ahora cerrada. Y es gris también.
Los colores vivos quedaron dentro.
Afuera dejamos, como siempre, tan sólo el invierno.

Patio Grande

Una espalda cruzada por el dolor de la mala postura. Un caminar mirando el suelo. El peso de los padres que se ven a sí mismos en sus ojos.
Una niñez viendo dibujos animados del otro lado del mundo geográfico, y del económico, intercalados con programas documentales de “aprenda por usted mismo”
Un volantín que no supo levantar, una bicicleta que nunca aprendió a amar. Los libros en soledad, las hojas arrancadas de los cuadernos con una lista de los superpoderes que tendrían esa tarde.
La reserva con los cubanos barbudos y las primeras letras del abecedario encerradas en círculos, rayadas en las murallas. El repudio por la nicotina y el alcohol. El no estar de moda, de a poco, en todo.

El chico se levantaba y le rezaba al dios en el que creía cada vez menos. Aprendió a desconfiar de todo menos de su cabeza, sin siquiera recordar por qué. El mundo parecía de mentira, una obra de teatro que se desenmascaría con los 18 años. No podía ser simplemente eso.

Reunión

Pero que amarga, que desesperada tarea la de ser un músico de hombres, por encima del barro y la metralla y el desaliento urdir ese canto que creiamos imposible, el canto que trabará amistad con las copas de los árboles, con la tierra devuelta a sus hijos.

Cortázar en Todos los fuegos el fuego

17

Vivo la vida a vuelo de pájaro. Miro a los demás desde mi saludable altura y no bajo si no es para comer, joder o dormir. Si se pudiera, también lo haría en las alturas.

Que les queda a los jóvenes?

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines del pasado
y los sabios granujas del presente.

Mario Benedetti