Lo que debería ser claro como el agua
No deberías agradecer ni el tiempo ni las fechas.
Pues el tiempo es relativo y, por supuesto, recuerdo las fechas.
Lo único que tengo son las fechas.

No deberías agradecer ni el tiempo ni las fechas.
Pues el tiempo es relativo y, por supuesto, recuerdo las fechas.
Lo único que tengo son las fechas.
Nace, crece, llora.
Finge, miente, disfruta
Rompe, ríe y Grita.
Sangra, salta, eyacula.
Bebe, baila, mastica.
Come, corre y Vomita.
Corta, ama, menstrúa.
Desviste, odia, venera.
Arruina, olvida y Predica.
Obsequia, pelea, aplica.
Ilumina, pierde, apuesta.
Posee, objeta y Critíca.
Destaja, aterra, espera.
Piensa, concentra, tortura.
Sueña, construye y Forníca.
O no es eso a lo que todos vinimos?
No hay nada nada más equitativamente repartido en el mundo que la razón: todos creen tener suficiente.
No soy yo, créeme, te lo juro. Y yo nunca juro, eso lo sabes bien.
Es el otro. Ese que tiene mi cara y huele mejor que mi.
Ese que llega una vez cada seis meses y pisotea mis castillos de arena.
Solo que esta vez se quedó más tiempo y ahora lucho contra él.
Pero créeme, es el otro, no soy yo.
Es ese que me convence que es el dueño de mi vida, mi personaje principal, mi mejor caracterización.
Es ese que le aulla a la luna y hace que la melancolía se sienta hasta bien.
El que puede subsistir con una vida en base a carroña y el muy gracioso me invita a cenar noche por medio.
El del pelaje brillante y aliento a soledad que llama la atención de las chicas en las fiestas.
Como lo hizo contigo para luego irse de vacaciones por un hermosa temporada.
Pero, nena, de verdad, no soy yo, es él.
Solo que esta vez el tipo tomó un viaje solo de ida y se quedo a hacerme compañia
Pero no me mires tan mal, no temas. Recuerda que esto no es nuevo.
Recuerda que esto pasa porque una vez más no quisiste quedarte aquí.
Recuerda que tú pateaste la jaula, le soltaste las patas y lo llamaste a jugar.
Y que no supieras esta vez no es una excusa.
Pero no temas, okey?
Tomara mi lugar solo durante un tiempo, no demasiado largo.
Tán solo el suficiente para lamerme las heridas. Para sentirme algo egoísta otra vez.
Para mirarte sobre el hombro tal como lo merecemos.
Hasta que tu cuerpo sea espejo de las cicatrizes en el mio.
No temas, es sólo un tema de compañia.
Recuerda que no soy yo.
Yo ya no estoy aquí.
Hora de soledad y de melancolía,
en que casi es de noche y casi no es de día.
Hora para que vuelva todo lo que se fue
hora para estar triste, sin preguntar por qué.
Todo empieza a morir cuando nace el olvido.
Y es tan dulce buscar lo que no se ha perdido...
¡Y es tan agria esta angustia terriblemente cierta
de un gran amor dormido que de pronto despierta!
Viendo pasar las nubes se comprende mejor
que así como ellas cambian, va cambiando el amor,
y aunque decimos: ¡Todo se olvida, todo pasa...!
en las cenizas, a veces nos sorprende una brasa.
Porque es triste creer que se secó una fuente,
y que otro bebe el agua que brota nuevamente:
o una estrella apagada que vuelve a ser estrella,
y ver que hay otros ojos que están fijos en ella.
Decimos: ¡Todo pasa, porque todo se olvida...!
y el recuerdo entristece lo mejor de la vida.
Apenas ha durado para amarte y perderte
este amor que debía durar hasta la muerte.
Fugaz como el contorno de una nube remota,
tu amor nace en la espiga muriendo en la gaviota.
Tu amor, cuando era mío, no me pertenecía.
Hoy, aunque vas con otro, quizás eres mas mía.
Tu amor es como el viento que cruza de repente:
Ni se ve, ni se toca, pero existe y se siente.
Tu amor es como un árbol que renunció a su altura,
pero cuyas raíces abarcan la llanura.
Tu amor me negó siempre lo poco que pedí,
y hoy me da esta alegría de estar triste por ti.
Y, aunque creí olvidarte, pienso en ti todavía,
cuando, aun sin ser de noche, deja de ser de día.
La palabra como arma de guerrilla, como impulso primordial del cambio fundacional.
La palabra como bomba de racímo que cae entre las tropas y despierta sus cabezas.
Como golpe más que como advertencia. Como tortura más que redención.
La palabra como una polea, que levante el peso de los poderosos y los deje caer donde más les duela. Como una honda que me haga más David y menos Goliat.
Como una porra que quiebra piernas y rompe ilusiones. Como si fuera un desenlace, como si fuera un alumbramiento.
Como una primigenia llama de comunicación, y, a la vez, como una estocada asesina de intenciones falsas.
La palabra como una efímera pero definitiva victoria intelectual.
O como un error que podría romperte el corazón.
Como una caricia que enamora hasta al más materialista.
Como un casquete que incluso despúes de utilizado, se puede volver a disparar.
La palabra como fuego. Como verbo y no como simple sustantivo. Como acción que merece reacción
La palabra en Claroscuros. La palabra Agridulce.
Como si fuera a nacer pero quisiera matar.
Así como, incluso sin proponérmelo, aspiro utilizarla.
La más profunda de las traiciones que puedes cometer contra un hombre. La más mortal de las estocadas. El más sangriento de los golpes. Pordía seguir y seguir pero no tendría sentido, creo que dejo claro el punto.
Para que prometer? Para que dar razones que no son tales, o que faltan a la verdad?
Si hay algo que no hice fué faltarte a la verdad, en todo este tiempo de claros y oscuros. Siempre estuve ahí, estoico, genuino, con todas las visicitudes de mi asquerosidad repentina, para que las vieras de frente y decidieras con ellas en tus manos.
Pero no tú. En tu tumba debe decir que nunca fuíste la más sincera, a pesar de todo.
Y en mes y medio dices saber que tú vida continuó. Já. Podría revolcarme de la risa, creéme. Tú, la que cambia de mejor amiga todos los semestres. Tú, la que vuelve con la cola entre las piernas cuando la realidad pesa más que esa mascara de "estar bien". Tú, la que no sabe diferenciar entre los buenos y los malos chicos, porque nunca ha conocido a los malos de verdad.
Pero ya está hecho, hace meses que lo está. Ya amo la luna de nuevo, con la fría melancolía de épocas anteriores. Ya recuerdo como eran los caminos sin huellas que se pueden transitar. Ya estoy aquí, con los intestinos por fuera y varios kilos más delgado. Cualquier cosa que pasó, pasó.
Así que hazme un favor, y mueréte de una vez. Descansa en la tumba helada de los recuerdos que no quiero recordar. Entregate a los labios de algún tipo alto, rubio y de apellido rimbombante, regalale tu olor dulce como si no fuese un obsequio reservado para los inmortales. Ahoga tus gritos de placer poco experimentado en sus manos egoístas e higienicas.
O mejor aún. Hagamos un pacto. Un pacto para vivir. Será simple. Tu no me vuelves a hablar, y yo hago como que nunca has existido en esta puta vida.
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